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  • apesantez7

Así es la vida dentro de la mega cárcel de Bukele


El gobierno de El Salvador el pasado viernes 13 de octubre abrió las puertas del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) a un pequeño grupo de periodistas para que conocieron esta polémica cárcel.

Esta es la primera visita que hacen personas externas, pues la prisión no es accesible a todos, ni siquiera los familiares de los reclusos pueden ingresar al recinto.

Al entrar a la cárcel, los periodistas fueron llevados a una sala especial, en la que fueron sometidos a un registro corporal y el equipo de documentación, como las libretas, bolígrafos y las grabadoras los pasaron por una máquina de rayos X.

De acuerdo con el director del penal, quien mantiene su identidad en el anonimato por medidas de seguridad, cuenta que estas medidas se hacen por temas de seguridad.


Cabe destacar que CECOT forma parte del plan estratégico contra las pandillas del presidente Nayib Bukele, ubicada a 74 kilómetros de San Salvador, en Tecoluca, San Vicente.

Cómo es el CECOT

La prisión posee 33 manzanas de construcción dentro de un terreno de 236 manzanas, se encuentra rodeada por un muro de concreto de 11 de metros de altura y 2,1 kilómetros de extensión, que incluye alambradas electrificadas, cuenta con una sola vía de acceso, y es nula la señal telefónica en dos kilómetros a la redonda.

Para entrar al CECOT tienen que pasar tres retenes de seguridad, primero se verifican los nombres completos de los visitantes y se verifican en la lista de personas permitidas, de no aparecer en ese documento, la ingreso no será permitió.

En el segundo retén te encuentras vigilantes con el rostro cubierto, que finalizan con el proceso de identificación y en caso de ir en vehículo dan las instrucciones para estacionarlo, para luego ingresar al último centro de control, el gran portón donde únicamente se puede acceder caminando.

Según con el gobierno salvadoreño, el centro penitenciario tiene capacidad para recluir hasta 12 mil prisioneros, la mayoría de los reclusos permanecen en la prisión sin ninguna sentencia, porque se encuentran a la espera de un juicio.

Esta situación ha sido criticada por grupos en defensa de los derechos humanos.

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Al interior

Los reclusos dentro del centro no cuentan con actividades recreativas, y adicional a esto tienen que pedir permiso para hablar y quienes no cumplan esta norma o cualquier otra regla serán aislados en celdas de castigo, las cuales son oscuras y sin nada en su interior.

El CECOT cuenta con comedores, salas de descanso, gimnasio y juegos de mesas pero no para los reclusos sino para el uso del personal de vigilancia.

Dentro de la prisión no huele mal, de hecho, huele a limpio, no hace calor. Nadie y nadie suda. La luz entra por los laterales de un techo de plástico en forma curva unos 10 metros de altura similar al de un invernadero, que cubre el patio central que hay entre las celdas.

La vida de los prisioneros

Por órdenes del gobierno, los presos son obligados a ser limpios, ordenados y a mantener el lugar libre de toda suciedad. Todo el día se la pasan en un absoluto silencio, y las únicas veces que salen de su celda es cuando tienen chequeos médicos.

Las escasas actividades deportivas que pueden hacer están limitadas al espacio de su celda, en la que se encuentran dos piletas para bañarse, dos inodoros y dos bidones de agua para beber.

En la misma celda están cinco filas de literas metálicas, que forman tres pisos, en las que pueden dormir o pasar el día, sin sábanas, ni almohadas.

Entre tanto, Melvin Alvarado, prisionero de 34 años, dijo a los medios locales que, a pesar de todas las condiciones, son «bien tratados».

Agregó puntualmente que: “Aquí estamos pasándola, nos tratan bien, tenemos comida; no es lo que quisiéramos, pero comemos”, recalcó Alvarado.


Fuente - QPasa

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