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Cómo proteger los oídos del ruido en días de pirotecnia

La Organización Mundial de la Salud prevé que para 2050, una de cada cuatro personas tenga problemas auditivos; al momento, más de 1.500 millones de personas tienen algún grado de pérdida auditiva, y no todo se debe a la herencia.





Factores externos como la contaminación acústica en calle, especialmente en el lugar de trabajo en profesiones como la industria, construcción y demás, alto rango de volumen en audífonos y aparatos electrónicos influyen en este estimado mundial.


En la región latinoamericana, alrededor de 217 millones de personas viven con pérdida auditiva, esto es, el 21,52 % de la población.


Erika Martí, audioprotesista, es inevitable perder capacidad auditiva con los años, pero se puede minimizar los efectos del ruido, realizándose un chequeo auditivo, evitando la contaminación acústica, usando equipo protector en el trabajo, realizando una limpieza gentil y, de ser posible, profesional.





Pero como están las cosas, más de mil millones de jóvenes adultos están en riesgo de pérdida auditiva permanente, debido a malas prácticas de escucha.


Cuatro maneras de proteger sus oídos del ruido

Las vibraciones de las explosiones tienen el potencial de causar daño permanente a las delicadas células capilares del oído interno. Tienen el potencial de alcanzar entre 150 y 175 decibeles a corta distancia, muy por encima de lo que es seguro para el oído. La OMS recomienda que lo máximo a lo que deberíamos exponernos son 140 decibeles para adultos, y 120 para niños.


A continuación, cuatro maneras de proteger sus oídos:


  1. Mantenga una distancia segura. Mientras más lejos esté, mejor. A 150 metros podrá ver el espectáculo sin la presión del sonido.

  2. No lo haga en casa. Es preferible asistir a una exhibición en espacios abiertos que usar explosivos en casa. No se ponga en peligro, déjelo a los profesionales, que se asegurarán de acordonar cierta área para que las personas no puedan acercarse y correr riesgos.

  3. Lleve y use protectores para los oídos. Si tiene que acercarse, si el show de piroctecnia es cerca de su trabajo, su casa o la calle por la que tiene que pasar, protéjase, y a sus niños, usando un sencillo tapón de espuma que puede comprar en la farmacia.

  4. Aléjese más de acuerdo al peligro. Cohetes, minas, tumbacasas y cualquier otra cosa que retumbe o que esté compuesta de múltiples explosivos debería estar a cientos de metros de usted, pues estallarán varias veces, están diseñadas para crear el mayor ruido posible.

Vaya a un profesional si estuvo expuesto al ruido y empieza a experimentar tinnitus, pérdida temporal del oído (menos de 24 horas), perforación del tímpano (que puede ser muy dolorosa).



El ruido y el daño al sistema nervioso central

Muchas de las causas que conducen a una pérdida de la audición pueden evitarse, desde antes del nacimiento hasta edades avanzadas. En los niños, casi el 60 % de la pérdida de audición se debe a causas evitables. Algunas estrategias eficaces para niños y adultos son la vacunación, buenas prácticas de atención materna, asesoramiento genético, detección y tratamiento de afecciones comunes del oído, programas de protección de la audición en el trabajo, ante la exposición a ruidos y productos químicos, estrategias de escucha segura en entornos de ocio, y el uso racional de medicamentos que pueden causar daño al oído.




El doctor Francisco Plaza, Bohórquez, analista de temas ambientales y políticas de salud, y expresidente de Funcoradt, la Fundación Médica contra el Ruido, Ambientes Contaminantes, Tabaquismo y Drogas, menciona que a más del daño al aparato auditivo, la piroctecnia y el ruido liberan gases de tolueno, plomo, mercurio, fósforo blanco y rojo, nitrosaminas, azufre, dióxido y monóxido de carbono, dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno, en partículas respirables suspendidas en el aire, que tardan entre 2 y 3 días en disiparse, incrementando los niveles de polución.


Las partículas en suspensión menores de 2.5 micrones son las más pequeñas y contaminantes, pues dañan las vías respiratorias, afectando al corazón y al cerebro.


“El ruido de de cohetes y parlantes daña el aparato auditivo y el sistema nervioso central, al acelerar el proceso de desmielinización o daño en la capa de mielina de las fibras nerviosas, por lo cual en ciertos países la pirotecnia está prohibida”, expresa el doctor Plaza, especialmente durante el Año Nuevo. El médico se refiere a naciones como Tailandia y algunos países de la Unión Europea.


En Bélgica, la venta de pirotecnia de categoría 3 (que suponen algo de peligro y deben usarse en grandes espacios abiertos) es un crimen, y hay que tener permiso expreso de una municipalidad para usarlos. En Alemania, el expendio de este tipo de fuegos artificiales también está prohibido, así como encenderlos cerca de hospitales, iglesias, hogares de retiro y edificios de madera.


En Finlandia, los menores de 18 años no han tenido permiso de comprar fuegos artificiales desde 2009. En Países Bajos hay una discusión sobre recrudecer las medidas para la pirotecnia desde la explosión de mayo de 2000 en la ciudad de Enschede. E Irlanda prohíbe que los consumidores finales compren, tengao y usen algo que no sea fuegos artificiales categoría 1, que en Ecuador equivalen a los chispeadores o estrellitas. (I)



Fuente: El Universo

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