top of page
  • apesantez7

Hombre que demandó a Red Bull por ‘No darles Alas’ debe compartir $13 Millones con Otros Consumidores Descontentos

"Red Bull te da alas" es un eslogan que ha catapultado a la marca a la cima del mercado de bebidas energizantes, a pesar de ser claramente una metáfora, numerosos consumidores interpretaron la frase de manera literal.


En el competitivo universo de las bebidas energéticas, Red Bull ha logrado consolidarse como un verdadero titán.


Esta empresa, que emergió hace apenas tres décadas, no solo ha inundado el mercado con sus más de cinco mil millones de latas vendidas en 165 países, sino que también ha posicionado a su fundador, Dietrich Mateschitz, y a Chaleo Yoovidhya, su socio tailandés, como figuras emblemáticas en el ámbito empresarial.


La marca, sinónimo de energía y vitalidad, se catapultó en sus inicios con un eslogan revolucionario: «Red Bull te da alas«. Esta frase, más que un simple lema publicitario, se convirtió en el estandarte de una era marcada por el atrevimiento y la superación de límites.

El Giro Inesperado: De Alas a Salas Judiciales

Sin embargo, la narrativa alada de Red Bull tomó un giro inesperado cuando un consumidor, tras una década de lealtad a la marca, cuestionó la veracidad de las promesas publicitarias.


Benjamin Careathers, representando a un grupo más amplio de consumidores, inició un litigio contra la compañía en 2014, alegando publicidad engañosa.


Su argumento se centraba en la falta de evidencia científica que respaldara las alegaciones de Red Bull sobre su capacidad para incrementar el rendimiento físico y mental, comparándola incluso con una taza de café convencional.


La demanda colectiva no solo cuestionó la veracidad de las alegaciones de Red Bull sino también la ética detrás de su estrategia de marketing, acusando a la marca de ofrecer un producto «premium» sin un sustento real, más allá del marketing y la percepción.

Resolución y Renovación: Un Nuevo Vuelo para Red Bull

La controversia culminó no en un juicio, sino en un acuerdo extrajudicial. Red Bull optó por una solución pragmática, acordando compensaciones económicas para los consumidores afectados. La compañía se comprometió a reembolsar 10 dólares a cada consumidor estadounidense que hubiera adquirido la bebida desde 2002, o bien ofrecer 15 dólares en productos de la marca y prometiendo una revisión de su estrategia publicitaria.


El coloso de las bebidas energéticas se vio en la obligación de desembolsar 13 millones de dólares para solucionar con un acuerdo.


De esta suma, 6,5 millones se asignaron a un fondo concebido para aproximadamente 1,4 millones de consumidores potencialmente perjudicados.


Estos clientes tuvieron la posibilidad de solicitar su compensación económica mediante un sitio web específicamente diseñado para gestionar este proceso.


A pesar de resolver la demanda, la compañía mantuvo su posición, negando cualquier falta o inexactitud en su publicidad y etiquetado.


Este episodio marcó un antes y un después en la historia de Red Bull. Aunque el acuerdo no implicó una admisión de culpabilidad, sí significó una reflexión sobre las promesas y el poder de la publicidad.


Desde entonces, Red Bull ha reenfocado su mensaje, centrando su narrativa no en la literalidad de las alas, sino en el espíritu de aventura, desafío y superación que siempre ha caracterizado a la marca.

Un Juicio con Alas en Canadá

Michael Attar, un perspicaz ciudadano canadiense, decidió enfrentarse a una de las marcas más icónicas de bebidas energéticas, llevando el famoso eslogan «Red Bull te da alas» ante la justicia.


En un giro sorprendente de eventos, Attar presentó una demanda acusando a la compañía de publicidad engañosa, desatando un debate que trascendería fronteras y cuestionaría la interpretación literal de las metáforas en la publicidad.


La demanda de Attar no fue una broma. Aunque pueda parecer sorprendente, este avispado canadiense logró que su caso fuera tomado en serio tanto en Estados Unidos como en Canadá, culminando en un veredicto que obligaba a Red Bull a pagar una suma considerable de 850 mil dólares.


Sin embargo, la compensación monetaria no terminaría en los bolsillos de Attar, sino que se distribuiría entre todos aquellos residentes canadienses que se sintieran engañados por la publicidad de la bebida, entre el 1 de enero de 2007 y el 23 de julio de 2019. Cada uno de ellos recibiría la modesta suma de 10 dólares.


Fuente - QPasa

85 visualizaciones0 comentarios
bottom of page