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  • apesantez7

Los 10 mayores mitos sobre la ciencia que no te debes creer

En estos tiempos oscuros de fake news y negacionismos científicos, la ciencia debe convertirse en el faro que nos rescate de las tinieblas. Por desgracia aún existen muchos mitos sobre la ciencia que hay que desterrar para siempre. Vamos a desenmascararlos.


¿Es cierto que solo usamos el 10% de nuestro cerebro? ¿Despertar a un sonámbulo puede causarle daño cerebral? ¿Un año de perro equivale a siete años humanos? Existen muchos mitos sobre la ciencia que aún nos creemos, pero que hace mucho tiempo que dejaron de ser verdad, o nunca lo fueron.


Pese a los que reniegan de ella, la ciencia es lo que nos hace humanos. Somos lo que somos y hemos llegado hasta donde hemos llegado, gracias a ella. En lo bueno, y en lo malo.


La ciencia nos rodea, en todo lo que hacemos, comemos y sentimos, por eso surgen tantas preguntas. El problema es cuando las respuestas a esas preguntas pasar de boca a oreja, y se distorsionan. También la ciencia evoluciona tan rápidamente y se hacen tantos descubrimientos todos los días, que lo que un día fue verdad, ya no lo es. Por eso existen tantos mitos sobre la ciencia que no te debes creer. Vamos a desmentir algunos de los más populares.Seguro que alguno de ellos nunca te los habías creído. Pero es probable que otros aún creías que eran verdad. No te culpes por ello. Muchos llevan siglos en la cultura popular, y son muy difíciles de derrotar. ¡Es hora de desterrarlos para siempre!



Si te pica un serpiente, extrae el veneno succionándolo

Uno de los mitos de la ciencia más populares, difundidos por las películas, los comics y las series de televisión, es que cuando te pica una serpiente puedes extraer el veneno succionándolo con la herida.


La realidad es que no es cierto. En el momento en que el colmillo de la serpiente entra en contacto con una vena, o las células de la piel, el veneno penetra al instante en el sistema circulatorio. Succionarlo solo sirve para añadir más bacterias a la herida, y para que parte del veneno te contamine a tí, a través de alguna herida en la boca.


Si a una persona le pica una serpiente hay que mantener un ritmo cardíaco bajo, y colocar la herida a una altura más baja que el corazón, para que el veneno tarde más en extenderse. 



Gutenberg inventó la imprenta

Mucha gente está convencida de que Johannes Gutenberg inventó la imprenta con tipografía móvil en el siglo XV, pero no es cierto.


Gutenberg fue el primero que la usó en Occidente, y posiblemente la inventó por sí mismo, sin inspirarse en nadie. Pero en China y Corea ya se usaban imprentas con tipografía móvil mucho antes, aunque a un nivel menos sofisticado.


Sí hay que reconocer que la imprenta de Gutenberg tuvo una trascendencia muy importante porque convirtió el libro en un producto comercial al alcance del pueblo, no solo de los eruditos, los clérigos y la nobleza.


También suele decirse que el primer libro que imprimió fue la Biblia de Gutenberg, pero tampoco es cierto. Antes había impreso otros documentos de la iglesia católica y cartas papales, aunque la Biblia fue el primero conocido a nivel popular.

Pong fue el primer videojuego

En muchas web y libros de videojuegos cintan a Pong (1972) como el primer juego de la historia. Pero no es así. Ni siquiera fue el primer videojuego comercial. Sí es cierto que fue el primero que llegó a los bares y salones recreativos, y se conoció a escala mundial. Pero 20 años antes, ya se habían creado videojuegos a nivel experimental.


Para muchos expertos el primer videojuego fue OXO, creado en 1952 por Alexander S. Douglas. Permitía jugar al tres en raya contra la computadora. La colocación de las fichas se hacía marcando las coordenadas con el dial de un teléfono antiguo. Algunos rechazan su condición de videojuego, al no tener animación y no actualizar la pantalla en tiempo real. En este vídeo puedes verlo en funcionamiento (en un emulador):


Otro candidato es Tennis for Two (1958), creado por William Higinbotham, un físico que se convirtió en el primer presidente de la Federación de Científicos Americanos. Funcionaba en un osciloscopio conectado a una computadora analógica. El osciloscopio dibujaba una línea horinzontal representando la cancha, y una vertical en el centro, para mostrar la red. Dos jugadores manejaban su raqueta invisible, girando un mando para indicar el ángulo de tiro, y un botón para golpear la bola


Las neuronas no se regeneran

Durante décadas la propia medicina creía que las neuronas no se regeneraban. Y que se perdían con la edad.


Las neuronas son las células más importantes del sistema nervioso, pues transmiten la información. Desde nuestros pensamientos a las órdenes que nuestro cerebro transmite a las extremidades y los órganos.


Es cierto que la mayoría de las neuronas no se regeneran, pero desde hace pocos años se sabe que algunos tipos de neuronas sí lo hacen. Además, un estudio de investigación español ha descubierto que el cerebro humano sigue generando neuronas incluso a los 90 años


Al mismo tiempo, investigadores de la  la Universidad de Pensilvania han conseguido convertir células gliales en neuronas, abriendo las puertas a la regeneración de estas células nerviosas en zonas dañadas del cerebro.


Este es un buen ejemplo un mito sobre la ciencia que no te debes creer no porque sea mentira, sino porque ha dejado de ser verdad gracias a los avances de la ciencia y la investigación.

Alexander Graham Bell inventó el teléfono

Durante décadas, en las escuelas hemos aprendido que el inventor del teléfono se llamaba Alexander Graham Bell. Con el tiempo se ha hecho justicia, y su verdadero inventor ha quedado al descubierto.


Graham Bell fue la primera persona que patentó el teléfono, en 1876. Pero su verdadero inventor fue el italiano Antonio Meucci (foto superior).


Meucci construyó en 1854 un dispositivo que bautizó con el nombre de teletrófono, con el que podía hablar con su mujer enferma por remautismo en la segunda planta de su casa, mientras él trabajaba en su oficina de la planta baja.


Antonio Meucci intentó patentarlo en 1871, pero no tenía dinero para pagar el registro de la patente en Estados Unidos. Cosa que sí hizo Graham Bell cinco años después.


Pese a ello, en 2002 el Congreso de Estados Unidos reconoció a Antonio Meucci como inventor oficial del teléfono.


Usamos solo el 10% de nuestro cerebro

Un mito de la ciencia que no hay que creer, es el que dice que solo usamos un 10% de nuestro cerebro. Como concepto motivacional para un libro de autoayuda o un coaching está bien, pero científicamente no es cierto.


No sabemos el porcentaje exacto del cerebro que usamos, pero estudios neuroeléctricos han comprobado que se usan todas las zonas del cerebro, con mayor o menor intensidad.


Biológicamente, el cuerpo humano es una de las máquinas más perfectas y optimizadas que existen en la Naturaleza, y no tendría sentido que el órgano más mimado del cuerpo, que consume el 20% del oxígeno y la glucosa de todo el cuerpo y pesa cerca de 2 Kilos, requiriese tantos recursos solo para aprovecharlo un 10%.


El pelo y las uñas siguen creciendo después de muertos

Una de las creencias más populares relacionadas con la muerte, es que el pelo y las uñas siguen creciendo después de muertos. Pero no es verdad.


Para que crezcan sus células necesitan recibir energía a través del torrente sanguíneo, y eso no ocurre cuando el corazón se para y la sangre deja de circular.


Posiblemente el mito proviene del hecho de que, cuando pasa un tiempo después del fallecimiento la piel se deshidrata, encogiendo, y produce la sensación de que el pelo o las uñas están más largas.


Otro mito similar que tampoco es verdad es que cuando enterramos a una persona en la tierra, o incluso en el propio ataúd, "se la comen los gusanos". Es una buena metáfora literaria, pero no pasa de ahí, porque en realidad son las bacterias que hay dentro del propio cuerpo, las que acaban consumiéndolo.


Despertar a un sonámbulo podría dañarle el cerebro

¿Si despertamos bruscamente a una persona sonámbula podemos provocarle una lesión cerebral, o un infarto?


Eso creen muchas personas, pero no tiene fundamento científico. Despertar a un sonámbulo es similar a despertar a una persona que está durmiendo profundamente. Podemos asustarlo, desconcertarlo o enfadarlo, pero no le ocurrirá nada.


Eso sí, lo más recomendable, si se ha levantado, es acompañarlo a la cama e intentar que se acueste otra vez, sin necesidad de despertarle.


Un año de perro equivale a siete años humanos

Si alguna vez has tenido un perro, seguro que has hecho el clásico cálculo: "Mi perro tiene tres años, así que equivale a 21 años humanos".


No se sabe muy bien de dónde proviene la regla "un año de perro equivale a 7 años humanos", pero no es cierta. Hay perros que viven más de 20 años (el récord está en 30 años), y si la regla fuese cierta equivaldría a entre 150 y 200 años en un humano.


Los veterinarios nos dicen que el ciclo de vida de un perro es diferente al humano. Crecen muy rápido los primeros años, y más lento después. Algunas razas pueden tener descendencia con poco más de un año de vída, y se les estima una edad de unos 15 años humanos.


También depende del tamaño de la raza. Las razas pequeñas envejecen más tarde que las grandes. Por ejemplo un pequinés alcanza la vejez a los 11 años humanos, mientras que un gran danés lo hace a los 7 años.



Tenemos cinco sentidos

Muchos de nosotros aprendimos en el colegio que tenemos cinco sentidos: vista, oído, olfato, tacto, y gusto.


Estos cinco sentidos fueron definidos por el mismísimo Aristóteles en su obra Acerca del Alma, hace más de 2.300 años.


Es cierto que son los cincos sentidos principales, pero los científicos aseguran que poseemos algunos más, aunque no se ponen de acuerdo en su número.


Si definimos el concepto de sentido como la capacidad de percibir lo que hay a nuestro alrededor, también se consideran sentidos la capacidad de sentir el calor, el dolor, la posición en el espacio (con los ojos cerrados si estamos agachados, cayendo por un agujero, más o menos cerca de una puerta, etc.), y alguno más.


Hemos visto 10 mitos sobre la ciencia que no te debes creer. ¡Recuérdalos para rebatirlos cuando alguien los saque en una conversación!


Fuente - Computer

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