Los detalles ocultos del show de Bad Bunny en el Super Bowl 2026
- radiok10
- hace 2 horas
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Bad Bunny en su presentación de medio tiempo en el Super Bowl.
Más allá del espectáculo musical, la presentación del artista puertorriqueño construyó un relato cargado de símbolos sociales, políticos y comunitarios que solo se revelaron por completo después de la transmisión.
El show de medio tiempo del Super Bowl 2026, encabezado por Bad Bunny, fue leído en tiempo real como una puesta en escena ambiciosa y festiva. Sin embargo, horas después del evento, comenzaron a circular análisis que revelaron que el espectáculo funcionó también como una narrativa política y cultural cuidadosamente diseñada. Detalles en la escenografía, los personajes invitados y los visuales dieron forma a un mensaje que trascendió lo musical y que, en varios casos, fue confirmado por el equipo creativo del artista.
Toñita y la resistencia boricua en Nueva York

Toñita en el show de Bad Bunny.
Una de las apariciones más comentadas fue la de María Antonia Cay, conocida como Toñita, figura emblemática del Caribbean Social Club en Nueva York. Su presencia fue interpretada como un homenaje a la diáspora puertorriqueña y a los espacios comunitarios que han resistido la gentrificación en barrios históricamente latinos. Dentro del relato del show, Toñita representó la memoria viva de una comunidad desplazada, pero aún presente.
“La Casita”, el corazón del relato

Famosos en La Casita en la presentación de Bad Bunny.
El escenario principal, bautizado como “La Casita”, no fue un decorado genérico. La recreación de una fiesta en el patio de una casa puertorriqueña funcionó como eje narrativo del espectáculo. En ese espacio aparecieron invitados como Pedro Pascal, Karol G, Young Miko y Cardi B, integrados no como celebridades aisladas, sino como parte de una celebración colectiva que remitía a lo doméstico y lo barrial.
Una boda real en pleno espectáculo

La boda en el espectáculo de Bad Bunny.
Uno de los momentos que pasó inadvertido para gran parte de la audiencia fue la boda mostrada durante el recorrido por el pueblo escenográfico. Lejos de tratarse de una actuación, se confirmó que la ceremonia fue real: una pareja puertorriqueña contrajo matrimonio en vivo. El gesto reforzó la idea del show como una fiesta comunitaria auténtica, donde lo simbólico y lo real se mezclaron deliberadamente.
El poste de luz como crítica política
Otro detalle clave fue la escena en la que Bad Bunny canta sobre un poste de electricidad con cables colgando. La imagen fue leída como una alusión directa a la crisis energética en Puerto Rico y a LUMA Energy, empresa encargada del sistema eléctrico de la isla. Los apagones recurrentes, especialmente tras el huracán María, se trasladaron así a uno de los escenarios más vistos del mundo.
El Sapo Concho y la defensa del territorio
En las pantallas del estadio apareció el Sapo Concho, especie endémica de Puerto Rico en peligro de extinción. Su inclusión fue interpretada como una referencia ambiental y territorial, vinculada a debates sobre conservación, desplazamiento poblacional y compra de tierras por inversionistas extranjeros. El anfibio funciona desde hace años como símbolo cultural de soberanía ecológica.
Un guiño a la identidad latina ampliada
Durante el tema Tití Me Preguntó apareció brevemente Víctor Villa, taquero originario de Michoacán radicado en Los Ángeles. Su participación fue leída como un reconocimiento a la diversidad de la experiencia latina en Estados Unidos, ampliando el relato del espectáculo más allá de Puerto Rico e incorporando otras identidades migrantes.
El niño que recibió un Grammy

Captura de pantalla de la presentación de Bad Bunny.
Uno de los momentos más emotivos del espectáculo ocurrió cuando las cámaras enfocaron a un niño que observaba el show junto a su familia desde el escenario. Bad Bunny se acercó a él y le entregó de forma simbólica uno de sus premios Grammy, en una escena cargada de ternura que fue leída como un gesto de transmisión y esperanza. El instante, breve pero potente, se viralizó de inmediato en redes sociales y fue interpretado como un mensaje sobre el futuro, la infancia y el lugar de las nuevas generaciones dentro del relato cultural que el artista construyó durante su presentación.
Una referencia a una experiencia latina
Otro momento que generó conversación fue la aparición de un niño dormido en una cama improvisada con sillas, una imagen cotidiana para muchas familias latinoamericanas. Bad Bunny lo despertó como parte de la narrativa del espectáculo, un gesto que fue interpretado como una referencia a la vida doméstica y a las experiencias de la infancia que todos los latinos pasan en una fiesta familiar.
Referencias a los gigantes del reguetón
Finalmente, el show incluyó un homenaje explícito a las raíces del reguetón. Sin invitados en escena, pero con una fuerte carga nostálgica, el artista incorporó fragmentos de temas emblemáticos como Gasolina, Dale Don Dale, Pa’ que se lo goce y Noche de travesuras, en alusión a figuras como Daddy Yankee, Don Omar, Tego Calderón y Hector el Father. El guiño funcionó como un puente generacional que conectó el reguetón contemporáneo con los cimientos del género, cerrando una presentación que convirtió el escenario del Super Bowl en un espacio de memoria, identidad y reivindicación cultural. (BV)
FUENTE: Ecuavisa.com

