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Keanu Reeves, aquel chico triste y solitario


Keanu Reeves, aquella estrella de Hollywood que hoy parece transitar hacia el declive, siempre aparece con un cierto rictus de melancolía en las fotos que le hacen fuera de la alfombra roja.

Ha vuelto a suceder.

Unas imágenes de Keanu Reeves en una calle del barrio neoyorquino de Brooklyn bebiendo café y fumando un cigarrillo han vuelto a mostrar su cara más triste.

Tal vez sea efecto de la instantánea.

© Proporcionado por Zeleb.es Keanu Reeves ¿en un mal momento?

Todo el mundo tiene un mal momento.

Pero da la impresión de que Keanu Reeves arrastra un dolor del cual no puede curarse. ¿La muerte, tan joven de su amigo River Phoenix? ¿El fallecimiento, allá por 1999, de aquella novia que, tras perder durante el embarazo al hijo que iban a tener, se mató en accidente de tráfico?

Keanu Reeves fuma y bebe café en Nueva York y tiene la mirada vacía.

El actor que enamorase al mundo con My own private Idaho y despuésLe llaman Bodhi y luego Matrix tiene 53 años y está físicamente estupendo. Sigue conservando ese atractivo juvenil que le hizo un galán atípico y moderno.

Pero sus películas ya son los éxitos de taquilla de antaño. Rueda John Wick y, bueno, se mantiene a flote. Pero falta la potencia de antaño. Incluso cuando se atreve junto a Ana de Armas conKnock Knock.

También anda por China participando en superproducciones orientales de acción y guantazos.

¿Pudo ser de otro modo?

El caso es que lo de Keanu Reeves se trate de un malentendido que ahora es demasiado tarde para aclarar. O sea, que tal vez Keanu Reeves quería hacer películas independientes y cine de autor, como al principio de su carrera, pero acabó atrapado junto a Sandra Bullock en las cintas de acción que se exportan al planeta enterno para vender palomitas.

© Proporcionado por Zeleb.es Keanu Reeves en un estreno antiguo

Keanu Reeves es un chico triste y solitario que arrastra el peso de ser una estrella de Hollywood. Nació en Beirut, su padre abandonó pronto a su madre, vivió en Toronto, Austria, Nueva York. Infancia y adolescencia difíciles. Trabajó con Coppola (en Drácula) y Bertolucci (en Pequeño Buda) y luego la industria le devoró.

Ahora se sienta en una esquina de Brooklyn a fumar un cigarrillo y beber café y en sus ojos rasgados se adivina la melancolía.

FUENTE: msn.com

08/May/2018


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